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¿Te animas a probar una semana con menos pantalla?

¿Te animas a probar una semana con menos pantalla?

Del 4 al 10 de mayo celebramos la semana sin pantallas. En Xplora queremos darle visibilidad a esta iniciativa y te animamos a participar. No se trata de eliminar el uso de pantallas por completo, sino de tomar mayor conciencia de cómo las utilizamos.

Para muchos de nosotros, el móvil está siempre encima. Lo miramos nada más despertarnos, mientras comemos y en pequeños descansos a lo largo del día, muchas veces casi sin darnos cuenta.

De media, en España se pasan alrededor de 4 horas al día frente a una pantalla fuera del horario escolar. En un periodo de 20 años, eso equivale a casi tres años completos. Para muchos jóvenes, la cifra es aún mayor y, aun así, aproximadamente 3 de cada 10 dicen que les gustaría usar menos el móvil.

Esto dice algo importante: muchas personas quieren usarlo menos, pero no terminan de conseguirlo.

La semana sin pantallas es una oportunidad para parar un momento y reflexionar sobre cómo el uso de la tecnología influye en nuestro día a día. El objetivo no es hacerlo perfecto ni dejar el móvil toda la semana, sino ser un poco más conscientes de nuestros hábitos y decidir apartarlo con más frecuencia de lo habitual.

El móvil nos aporta mucho, pero también nos interrumpe constantemente a lo largo del día. Cuando lo dejamos a un lado en pequeños momentos, suele ocurrir algo distinto: prestamos más atención, escuchamos mejor y nos fijamos en cosas que normalmente pasarían desapercibidas. Es en esos instantes donde el tiempo sin pantallas aporta más que una simple reducción del uso: aporta más presencia en la vida cotidiana.

Empieza por nosotros

Solo 1 de cada 10 padres se considera un buen referente digital, según datos de nuestro estudio en los países nórdicos. Ese mismo estudio revela que el 93% de los padres siente que tiene una responsabilidad sobre la vida digital de sus hijos. Es decir, existe una clara brecha entre la responsabilidad que sentimos y el papel que realmente asumimos en la práctica.

Por eso, el debate sobre el uso de pantallas en la infancia tiene tanto que ver con nosotros, los adultos: con las decisiones que tomamos en el día a día y con el ejemplo que damos. Con cómo dejamos el móvil a un lado, cómo priorizamos el tiempo en familia y qué límites nos ponemos a nosotros mismos.

Pequeños gestos, gran impacto

Ser un buen referente no significa ser perfecto. Puedes empezar por cosas sencillas: deja el móvil un poco más de lado por la mañana, apártalo durante la cena, regálate una noche sin pantallas. Los niños se fijan: notan cuando miramos el móvil en la mesa, cuando respondemos mensajes en mitad de una conversación o cuando decimos “espera un momento” solo para comprobar algo rápido.

La semana sin pantallas parte de una idea sencilla: muchas veces basta muy poco para salir de los patrones digitales en los que caemos sin darnos cuenta. Pequeños cambios pueden tener un impacto mayor del que imaginamos, precisamente porque rompen hábitos que funcionan en piloto automático.

Cuando paramos y tomamos conciencia de cómo usamos la tecnología, también se hace más evidente la influencia que tenemos en quienes nos rodean. La próxima vez que cojas el móvil sin pensar, párate un momento y pregúntate si realmente lo necesitas.

Así es como empiezan los nuevos hábitos.

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